Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.







27.9.07

EN UN DÍA DE...


HOJAS CAÍDAS
Creo que ha llegado el momento de decir que he comprobado los efectos del otoño.Por lo menos de dos. Os lo voy a contar, claro. He de deciros que...¡he escrito mi primer ¿poema? del Tercer Ciclo y eso, al menos para mí, es digno de contar.
Nunca se me había ocurrido que era tan interesante hacer un poema y que, además, era tan rápido, tan barato, tan entretenido y tan, tin, tan, ton. Estoy como una campanilla llena de música y de ritmo. Me hace una gran ilusión poder decir que soy poeta, aunque sea por un día.
Después de hacer un banco de palabras, para empezar a hablar, según nos dijo la maestra, empezamos a escribir y había un silencio de los que se cortan con cuchillo. Creo que por eso nos puso una música china de fondo, para que no tuviéramos miedo. Ya sabréis que nosotros solemos alborotar para echar al miedo de nuestro lado.
Y así fue, porque poco a poco fuimos perdiendo el susto y diciendo eso que nos encanta aún más que alborotar:¡Acabé! ¡Acabé! Luego vinieron la lectura y la diversión. Hojas y más hojas, lluvia y más lluvia, montones de castañas, y menudo viento hacía en nuestros poemas.
Fue un rato de lo más divertido porque compartir estas cosas en clase vale el doble que si tú escribes en casa. Allí pareces sólo medio poeta pues...te faltan el oído y el corazón de tus primeros lectores. ¡Y, además, en casa siempre se me caen muchas más hojas!