Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.







29.1.08

PAZ PARA TODOS...TODOS LOS DÍAS

Hay fiestas que sentimos más que otras, tal vez porque casi siempre celebramos lo que más precisamos, lo que echamos de menos, lo que nos gustaría poder dejar de celebrar.

El Día de la Paz nos ofrece la oportunidad de poner el acento de paloma blanca allí donde más falta hace, allí donde faltan la justicia o los más elementales derechos de las personas.
Nosotros, este mundo de arriba desde el que miramos por encima del hombro de nuestras posesiones, somos los primeros que necesitamos sosiego, gozar con la belleza, apreciar una música, compartir y sentir la emoción del abrazo verdadero, redescubrir el juego de querer ser y olvidarse de tanto tener y tener.
En días como éstos, es necesario hablar de amor sin pelos en la lengua, de amor a la apertura a los otros, de amor a la acogida que necesitan los que llegan para ser más felices y más libres, de amor a la tierra que nos sostiene y de concienciación a los que, el día de mañana, serán quienes la hereden. Es una jornada para recordarnos humanos y responsables de ello.
Ni una sola flor debería sentirse amenazada por un hombre o una mujer. Tenemos suficientes modelos a los que leer, imitar y, si las fuerzas lo permiten, intentar ayudar en su tarea que siempre estará inconclusa pues el cultivo de la paz requiere todas los manos posibles entre las que son muy importantes las nuestras.Un granito de mi arena y mi deseo de paz duradera en el corazón de todos y cada uno.
PONLE UN CORAZÓN
Necesito que abras
tu ventana
cuando escuches piar
al gorrión.
Es vital cultivar
la esperanza.
¡Abre el corazón!

Necesito que tiendas
tus puentes
cuando veas que sufre
la flor.
Es urgente que atiendas
su ruego.
¡Dale un corazón!

Sea tu puerta de
brazos abiertos.
Sea tu mano refugio
de sueños.
Es preciso, en un mundo
imperfecto.
¡Sé su corazón!

Mª Rosa SERDIO
Día de la Paz 2008