SEMILLAS DE FUTUROS LECTORES

Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.








14.12.07

50 AÑOS POR EL LIBRO

Hoy es un día estupendo para que la maestra haga un guiño cómplice a los amigos y compañeros que viven atiborrados del mucho papel que leen antes que sus alumnos.
Sí, antes eran los perros quienes probaban los alimentos de los notables para que éstos no sufrieran daños mayores, cumpliendo así una tarea de sabios salvadores de vidas.
Nosotros hacemos ahora igual para, en algunos casos, evitar algunos males y, además, nos intercambiamos las más ricas de nuestras lecturas, como antes se intercambiaban los guisos las vecinas en los rellanos de las escaleras, con objeto de nutrir con variedad los espíritus en crecimiento, entre los que se incluyen los nuestros.
Procuramos que nada de lo bueno falte y, de vez en cuando, muy de vez en cuando, ponemos algunas golosinas, esos libros que les encantan a ellos pero que son puro azúcar, más que vacío, indigesto. Ya sabemos que no es lo mejor... pero es que ¡¡sólo son niños!!Algún capricho siempre cae, tal vez algunas nubes pasajeras sin apenas consistencia.
Y...¿dónde nos aprovisionamos de los ingredientes necesarios para preparar nuestros mejores menús? Es fácil conseguirlos porque siempre hay un mayorista cercano aunque yo preferiría llamarlo colmado, es decir, repleto, lleno de la magia que finalmente es la que alimenta.
¡Qué hermosa es la palabra colmado y qué lejos queda en mis oídos, tan cercanos entonces a mis trenzas rubias hoy perdidas!
Estos días uno de mis colmados, la Editorial Everest, celebra sus 50 años apoyando al libro, a los autores, a los mediadores y a sus muchos lectores con un cariño muy especial.
Para celebrarlo han editado una joya-homenaje al libro y a los autores de imágenes e historias, a quienes nos hacen la vida múltiple poniéndonos, bajo nuestra talla actual, una escalera de palabas para hacernos llegar más alto por dentro antes que por fuera.
Es un lujo poder leer este libro y felicitar, desde esta ventana de mi clase, a todos los que trabajan en esa casa que crece y se mantiene con el corazón, las manos y los ojos colmados de bellas historias. ¡Por los próximos 50 años de buena LECTURA!
Mª Rosa SERDIO