Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.







23.10.07

Mañana es un buen día. Hoy también.

A veces esperamos para hacer cosas especiales un día especial pero... ¿Y la sorpresa? ¿Dónde está ese momento en que cambias la rutina por un poco de humor o de fantasía? ¡Ah, qué pena si ya se te ha olvidado lo bien que viene una espera con el corazón anhelante y lo genial que es un sobresalto cuando menos te lo esperas!
Por eso hoy la maestra ha hecho una nueva sesión de Cuentos por teléfono para los compañeros del C. P.Virgilio Nieto de San Esteban de Pravia.
Parece ser que el curso pasado ya lo hacían y, como todos éramos novatos, tuvo que comentarnos en qué consistía, mientras preparaba su material, que bien barato es: una buena historia, dos teléfonos, uno de ellos con altavoz, buenos amigos y diez minutos de tu vida escolar. ¡Un verdadero chollo!

Había hasta silencio, cosa rara en nuestra clase que somos un poco ruidosos por decirlo de forma suave.Ellos estaban en su Biblioteca, celebrando el Día D y, desde nuestra clase, comunicada con la suya por las aguas del río Nalón, llegó la historia que cuenta "El Otoño" ese libro del que se habla en otra parte de este cuaderno.
A mí me pareció genial eso de leerse historias unos a otros. A lo mejor lo hago con mis primas de Argentina que igual conocen a la autora del libro, Claudia Degliuomini.
Y, mañana, vamos a tener alguna sorpresa sacada de la caja mágica de los poemas aunque no será por teléfono. O ¡quién sabe!