Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.







31.1.11


ADIÓS, ENERO.
No te quedes bajo el brasero
¡oh, viejo mes de enero!
Toma la dirección del bravo río,
llévate tu largo manto frío,
aléjate despacio,
sin temor.
No trates de engañar al bello sol herido.
No echaremos de menos tus nevadas.
Descansa en las densas nubes blancas.
Diluye tus heladas miradas sin dolor.
¡Vete, enero!
No trates de esconderte en los ribazos.
Hoy te envío recado en esta última hoja.
Déjanos, si es posible, tesoro en bayas rojas.
Colúmpiate en la estrella y dime adiós.
Con amor te digo:
Vete, enero. Ya.
Vete.
¡Por favor!
Mª Rosa SERDIO
Foto de la autora.

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