SEMILLAS DE FUTUROS LECTORES

Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.








30.9.09

PARA MÍ Y PARA OTROS

Cada curso nuevo trae consigo siempre nuevas palabras que hemos de aprender y practicar hasta quererlas como propias. Y con las palabras vienen las rutinas de trabajo que nos aseguran el éxito en los aprendizajes básicos y duraderos.
Entre las que más llegan a apreciarse con el tiempo están las referidas a la lectura. Por ahora nosotros tenemos como "deberes" diarios de Lengua unos mínimos 15 minutos de lectura (se pueden ampliar, naturalmente) de los cuales la mitad son en silencio, o sea, para mí y la otra mitad son para algún oyente que se preste a escucharnos incluida la mascota real o de peluche.
Parece cosa simple, fácil de lograr y del todo alcanzable como objetivo. Pues...se equivoca quien así lo piense. La sencilla actividad tiene saboteadores, empezando por la falta de silencio en los hogares inundados por la palabrería de la incesante televisión que ya manda en casa más que los padres.
Le sigue la prisa, el famoso estribillo mentiroso: "Ahora no tengo tiempo", que es un "¡déjame en paz!" en tada regla.
A éste le acompaña, muchas veces, la cerencia de libros adecuados para esa hora de lectura porque o son un "peñazo" elegido sin motivo especial o son un deber y no hay quien haga carrera de ellos porque deberes ya tenemos bastantes. Si el libro no nos gusta, entretiene, emociona o atrapa, ¡nada que hacer!
Hoy he empezado a arriesgar ilusiones poniendo un libro en las manos de cada uno de mis chicos del 5ºP actual de los que aún desconozco el ecosistema familiar. De verdad espero que el éxito nos acompañe a todos. A ellos porque tienen ilusión y a mí porque, sin buenos lectores, la cuesta es MUCHO más empinada en 3º Ciclo.¡Y no digamos más tarde! Y a los padres porque escuchando leer y contar a sus hijos van a descubrir muchas cosas que desconocían de ellos y de la Literatura.

2 comentarios:

maria dijo...

¡Ay!Yo he sido durante mucho tiempo una clara entonadora del "Ahora no tengo tiempo" y me quejaba de la falta de apetencia lectora de mi hija Sara de 7 años. Según los sabios consejos de "La Maga Colibrí", busqué momentos comunes de lectura, en los cuales ambas nos sentábamos a leer, cada una lo suyo. Hemos conseguido, con tiempo y paciencia por parte de ambas, que leer sea un placer y no una obligación.
¡Que vaya bien!

Mª Rosa SERDIO dijo...

Esa Maga es mucha Lara y, además de libros geniales, tiene un Gran Sentido Común por eso funcionan sus magias de lectura.
Por cierto...tengo que acercarme hasta Gijón y traerme un buen saco de novedades. Rosa