SEMILLAS DE FUTUROS LECTORES

Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.









8.9.09

A DE ALFABETIZACIÓN. ¡Hoy es su día!

¡Hay tantos días para todo ya! Pero los de hoy se unen para mí de manera especial. Por la A: Alfabetización y Asturias.
Empecemos por el primero y felicitemos a todos los que, sin mayores problemas, leen y entienden esta nota festiva porque se trata, evidentemente, de darles la enhorabuena por la suerte que han tenido de nacer y vivir donde la palabra y la escuela tenían y tienen valor de ley.
Sus derechos fueron respetados cuando niños o a edades en que el trabajo quedó lejos y pudieron regresar a esa cantera de ejemplos que es nuestra Universidad de Mayores donde siguen aprendiendo.
Para todos nosotros, que podemos, sabemos y queremos leer, va una pequeña petición: Leed a los más pequeños, contadles historias, hacedles cantar, recitadles textos de la tradición porque ésta es la parte a la que ellos tardan más en llegar y que a veces se olvida en la prisa diaria.
Ellos se acercan antes a la alfabetización digital porque han nacido en ella pero a nosotros, que sabemos su auténtico valor, nos queda la alfabetización emocional en los textos comunes de tradición y dejar que compartan el valor de poder hablar la lengua que aman y en la que disfrutan comunicándose para, luego, abrirse en libertad a las lenguas del mundo y a los textos que en ellas se han creado.
Y para los asturianos de aquí o de cualquier parte del mundo porque le corazón no tiene pasaporte, Feliz Día de Asturias a todos.

1 comentario:

M. Roser Algué Vendrells dijo...

Me ha gustado mucho esto de la alfabetización emocional. Tienes mucha razón. La otra ya la tienen garantizada, pero para esta todo lo que les vayamos contando cuentos, tradiciones, leyendas...será un poso donde descansaran sus emociones, en el futuro. Yo soy una gran defensora de la transmisión oral de la cultura, además de la escrita, claro, pero la encuentro más entrañable i emotiva.
También me sumo al feliz dia para los asturianos.
Érase que se era...
M. Roser