Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.







28.11.10

LA CENA DE LA ESCUELA

Así llaman ellos a esta reunión anual a la que asiste todo el que puede y al que no llega sólo se le pone falta en corazón.
Nunca nos hemos reunido todos porque ahora hay muchas responsabilidades de trabajo y de familia, hay niños pequeños o padres mayores...pero ahí están, desde hace 14 años juntándose ese viernes en ese mismo lugar para ser la clase B del curso de siempre.
Y el pasado viernes volvimos a abrazarnos y a pasar lista de estado y emociones, de avances e ilusiones. Siempre pasamos revista al pasado ¡cómo no! pero siempre para recordar amablemente los momentos vividos, allá por los 80 del pasado siglo, en la clase de tablas de madera y altísimas ventanas con frío polar en las manos y mucha vida en todas las ocasiones, como canta nuestro himno.
Lo de menos es el rico menú gastronómico que El Entrego nos brinda con sus cebollas rellenas y otras delicias del invierno, aunque todo anima.
Sí nos importa el cielo estrellado de recuerdos al otro lado del Nalón, el puente que pasamos para volver a los años deliciosos de los disfraces de chinos y las clases de dibujo con tiralíneas...
Éramos y somos los mismos: los que, sin más ni más, se abrazan y besan entre un plato y otro, los que discuten hasta desgañitarse sobre la situación política, los que planean un futuro mejor a pesar de lo que nos pese en ese momento, los que hablamos de las familias, de los cambios de Pola de Laviana, de los muchísmos niños que hay en la escuela...Y así hasta que la hora dice que hay que recoger.
Entonces nos vamos cada uno a su labor, con el ánimo limpio y la alegría puesta en el mañana... hasta el próximo noviembre en el mismo sitio a la misma hora.
¡Que vengan los que puedan! Por favor, que no falte "El Principito". Su ausencia sería irreparable.
Gracias chicos. Me habéis alegrado la semana.

No hay comentarios: