Niños como palabra en flor que, el día de mañana, serán libros abiertos. A.







9.8.09

LA MALETA IDEAL

Si fuera verdad que hay maletas ideales, ésta de Imagento resumiría la primera parte de mis vacaciones y aunque la mía sea más prosaica y más norteña por lo verde de su piel, casi ha regresado de Levante con un aspecto parecido.
Tres semanas de agua limpia, cielo azul y fondo marino con los peces más inquietos de la costa temiéndose las inofesivas redes de los niños de la playa, pueden dar una idea aproximada de lo bien que nos vendría un tiempo así de cuando en cuando.
Ni un teléfono, mucho paseo, bastante lectura, ni una preocupación estética salvo la protección solar 50 para evitar disgustos y todo el tiempo para llenar la maleta de aventuras imaginarias de Robinsones. A pie desnudo por la orilla, en contacto con la arena fresca o ardiente es posible reencontarse con la persona que debimos de haber sido antes de que la prisa y los "debo" se instalasen en nuestra vida diaria.
¡Estoy por volverme porque temo que pronto mi maleta vuelva a ser de color verde oscuro!

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